Helin Bölek

Jamás volverá a nacer

de tu garganta mil flores.

Regresa a la historia desde

el corazón mío:

el cantar de los hombres.

Jamás volverá a nacer

de tus manos los hijos,

de tus piés mis amores.

Jamás te conoceré, pero

tú ya me has conocido

por la vida derramada:

el cantar de los hombres.

Helin Bölek.

Poema: Tras la vida

Puede la bala romper todo,
rociar de sangre el campo
y tras de si crecer un reguero
de tantas cosas bonitas.

Puede el cuerpo reventado
ver flores florecer en su cinta:
amapolas en las cuencas
margaritas en la pelvis.

¡Quién creyó que tras la vida
sería la muerte y no la vida!

Aún siempre de la mandíbula
será el olivo. Dispuesto a ser
siendo entre los huesos arbol
y entre las ramas hombre.

Aún siempre serán los dientes
metralla de aceituna;
los ojos semillas; las manos
raíces…

¡Quién creyó que tras la vida
sería la muerte y no la vida!


En recuerdo de los andaluces caídos ante el fuego terrestre, aéreo y naval de los ejércitos fasciosos de España e Italia en la ‘desbandá’.

Por el autor, Falcata.

Poema: Notre Dame (I, II).

Notre Dame I

¡Notre Dame! ¡Notre Dame!
Si antes de la muerte gritasen
¡Notre Dame! ¡Notre Dame!
Serían ladrillos y polvo, polvo
y Notre Dame ¡Notre Dame!

Fue el pueblo quien la alzó,
muriendo, ahorcándose
cien veces muerto bajo
auroras de cristos y señores
¿A qué debemos llorar?

¿A la memoria de Notre Dame?

Grito: No. Y no, y no, y no.
Caerán miles, millares y millones
de hombres, catedrales y
señores. Solo debemos llorar
porque lo nuevo no llegue
no porque lo viejo muera.

Y si morirmos quienes
cantamos, que no se llore.
Tampoco valemos para eso
Que no se llore por Notre Dame
Tampoco vale para eso.
Nada es eterno, salvo el fuego.


Notre Dame II

Están llorando por el cemento,
por aquel ladrillo que os dije
se hizo polvo: Notre Dame.
Y lloran junto a lo no-eterno.

Mientras tanto, una tortuga
-que simboliza a millones-
ha desaparecido del Yangtzé
¿Y a quién le importa?

Que lloren los que tengan
que llorar, la comuna fue asesinada.
Que lloren los que quieran
llorar: ella regresará

De entre la sangre y otras
llamas que tan poco lloran.
Para que el Yangtzé no caiga
al menos sin sus tortugas.

Para que el mundo no muera
al menos sin sus tortugas.

 


Durante el incendio en la catedral de Notre Dame (15/4/2018), en el que millones de personas se solidarizaban por la catástrofe, redacté el poema sin título que hoy puede leerse como Notre Dame I. Levantó la crítica y el dolor “social”. Al día siguiente, a la par que se extinguía en un casi silencio de ultratumba la tortuga de caparazón blanco del Yangtzé, compuse la pieza igualmente sin título y hoy nombrada Notre Dame II, a modo de crítica y respuesta.

 

Por el autor, Falcata.

Poema: A Manuel Pérez Martínez II

I

Cárcel que doblega
veinte veces cárcel
De mi nuca a su
sangre
De mis manos a sus
venas.

Cárcel sin cuartel.

II

Por los poros tiene
guardado un poeta
De uña, ojo y
diente
Que araña, mira
y muerde.

El cielo de su cueva.

III

Hasta dónde cárcel
cuando el olvido
va de vuestra nuca
a su sangre
De vuestras manos
a sus venas.

¡Matan al poeta!



El preso comunista grevemente enfermo, Manuel Pérez Martínez, ve su salud cada vez más deteriorada por la desatención sanitaria en las cárceles españolas. Lo están matando. El último hecho ocurrido, puede acarrearle la muerte. Su libertad, y en tanto su atención médica, es urgencia de primera orden entre las filas democráticas del país.

Por el autor, Falcata.

Poema: Obrero

Tú que traes el acero
a esta firme, dura patria.
Que dolido con tus manos
escarbas entre la tierra,
arrancando frío de ella
de entre todas sus entrañas
vivas de madre piedra,
el metal de nuestros hombres.

Tú que traes cada plato
cada vaso, silla y mesa
Que alzando fiero los hombros
aras campos infinitos
bajo arena de fuego.
Y aún triste tus ojos
obras de vida el milagro
en llanuras que de trigo vistes.

Tú que traes nuestra calma
a cada ajeno, cada hijo
Que valiente aventuras
indomable, tan salvaje
y marchas dolor adentro
entre rifles, -Un latido
de hombre siendo guerrero-.
Muerte que a la vida das
valiente por amor
a pesar del hierro.

Tú que alegre eres padre
alegre madre y niño,
que eres de tierra
hormigón y sal
Eres yunke, eres nuestro.
Y enamoradamente
regalas el pan que tomo
traes el agua que bebo
y el asfalto que piso.
Porque de amor eres héroe
de amor eres obrero.

Poema: Algún lugar de algún sitio

Quizá en algún lugar
de algún sitio
el río Atrato esconde
un fusil
35 balas
y dos cargadores.

También puede ser
que ese algún sitio
de algún lugar
sea hermosamente
bonito.
Y aún se esconde.

No lo podemos ver
ni tú ni yo pero;
pero,
alguien lo mira y es.
Entonces existe
Algún lugar
de algún sitio

Donde el hombre
no tiene porqué
y no tiene que rendirse.
Sólo bastaba
un fusil olvidado

Y la disposición de
ser hermosamente
libre.

Tras el acuerdo de Paz entre Colombia y las fuerzas guerrilleras de las FARC, se han producido cientos de asesinatos de ex-guerrilleros desarmados por parte de fuerzas paramilitares obedientes al Estado colombiano. Tambien el rearme de una parte importante de la guerrilla histórica, dispuesta a morir luchando ante el narco-Estado. Cada asesinato de la burguesía colombiana es un crimen y es terror blanco. La dignidad y la fuerza es para aquellos hombres y mujeres que han abandonado la guerra a pesar de la muerte, o la han continuado. Cuando el resistencialismo ha tocado a su límite. La vergüenza es para el Estado colombiano por la venganza que obliga a los hombres y mujeres a retomar el fusil.

Con la disposición de ser hermosamente libre, Falcata. A todos los hombres de todos los frentes que plantan cara al Estado burgués criminal y corrupto de Colombia: Victoria.

Poema: Vientos de hojalata

Por tu barba caen las olivas
verdes y moras de Gaza
Por tu cuello desciende la raíz
de los piés del no-niño
Aquel que no fue por vientos
de hojalata.

Las barras de tu cárcel son
y son de seda y lástima
El hombre hecho silencio
¿Hasta dónde hombre?
Volverán las flores de oro
cuando seas de plata.

Tus manos tomarán el ladrillo
que te toma
Tus talones vencerán la piedra
que te vence
Tu cuerpo será la arena testigo
del metal, inocente.

¿Volverán las flores de oro
cuando seas de plata?


Julian Assange está siendo torturado tras años de exilio por revelar cientos de miles de crímenes imperialistas de los Estados Unidos en Afganistán e Irak, además de miles de ‘cables’ de corrupción y sangre de todos los Estados del mundo. Aún vive. Amnistía ahora, el recuerdo después.

Por el autor, Falcata.

Poema: Dejar de ser

Hoy que la luna sigue siendo luna
y el mar, mar y la tierra, tierra
yo me atrevo a dejar de ser
un inmóvil, un tranquilo cobarde
y empuño un fusil, un cuchillo,
un temblor, un nervio y un sudor.
Entreno para la guerra, para romper
la paz sobre la que me escupen,
sobre la que me ametrallarán
y sobre la que seguiría siendo
un inmóvil, un tranquilo cobarde
sin empuñar un fusil, un cuchillo,
un temblor, un nervio y un sudor.

Por el autor, Falcata.

Poema: A Manuel Pérez Martínez

Vive en tus huesos
la brisa que galopa
por el infinito campo
de Miguel Hernandez.
De aceituneros
es el hombre que inmola
la verdad al aire.
¿Volverán las bestias
a recorrer tu cuerpo?
¿Volverá la fiera
a moder el cielo?

La revolución, ella
no puede esperarnos.
Está ahí, pero no puede
esperarnos.
Sin embargo yo te espero
“con la palabra que nos une”.
Ella no puede esperanos.

Vive en tus huesos
la revolución.
Sé que no puedes,
que no puedes esperarnos.
Pero yo te espero
“con la palabra que nos une”

Camarada.

Éste 1 de noviembre que llega el camarada Manuel Pérez Martínez cumple 75 años, gravemente enfermo en prisión y con más de la mitad de su vida en la trinchera de las cárceles; sin conocerle delito de sangre alguno. Ningún hombre merece el olvido, menos aún después de haber luchado. Libertad presos políticos. Amnistía total. IMPORTANTE: ES NECESARIO PROPAGAR LA SOLIDARIDAD PARA CONQUISTAR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS COMUNISTAS, VISITAD PRESOS.ORG.ES

Por el autor, falcata.

Poema: Canción del novio soldado

Te quiero rodeado por la goma
que apuntan a matarme.
Llevando tres piedras te quiero
Logro apenas asomarme.

Te quiero a punto de todo
ellos vienen a llevarme.
Tirando tres piedras te quiero
Logro apenas levantarme.

Te quiero huyéndo del Estado
que logrará encerrarme.
Dejando tres piedras te quiero
Logro apenas amarte.

Por el autor, Falcata.

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